De nuevo, las palabras de Manuel complacieron a Elena.
Independientemente de lo buena o mala que fuera, al menos a los ojos de él, era alguien especial.
—Gracias. —dijo Elena sinceramente.
Manuel la miró fijamente. —Espero que algún día ya no tengas que agradecerme nada de lo que hago o digo.
Elena entendió perfectamente lo que quería decir con esas palabras.
Solo las personas muy cercanas podían dejar de lado las formalidades.
El ambiente dentro del coche parecía haberse vuelto un poco más cáli