Anna, en realidad, no le temía a Marta.
De no ser por Pedro, desde que estuvieron en el país de Taloria, ella misma se habría encargado de que Marta no saliera de la cárcel.
Pero justamente, Pedro se empeñaba en proteger a Marta.
No sólo le hizo una evaluación psiquiátrica, sino que además la internó en el mismo centro psiquiátrico que a ella.
Aunque su padre le había asignado guardaespaldas para protegerla, Marta siempre lograba aparecer frente a ella, ya fuera para insultarla o para abalanzars