Si bien la voz era baja, Carlos pudo escucharla.
Le echó una mirada a Manuel y le dijo a Bella con un tono casi suplicante: —Bella, las manzanas que pelaste están demasiado dulces, ¿me das un poco más?
Bella no respondió.
Elena tampoco dijo nada.
Manuel también se quedó sin palabras.
Manuel, sin perder ni un segundo, se fue con asco.
Elena logró contener su sorpresa a tiempo. —Bueno, entonces, deja que Bella se quede un rato más contigo, ¡nosotros vamos a comer algo!
Dicho esto, también salió rá