En ese momento, Pedro era inexpresivo, con frialdad en sus ojos. Bella recordó lo que él le había dicho la noche anterior: —De ahora en adelante, serían como extraños.
Bella se giró de vuelta sin preocupación.
Total, eran como desconocidos, no tenía que darle explicaciones a él.
Además, ella no se había equivocado en sus comentarios anteriores. Pedro le había dado esperanzas a Anna, pero a la vez daba la impresión de no querer divorciarse de ella, siendo una persona detestable.
—Director Romero,