—¡Tus honorarios de este mes estarán deducidos como un escarmiento! —dijo la secretaria de rostro redondo mientras se retiraba.
—¡Vaya, con qué aire de suficiencia! ¡Solo por haber ascendido a secretaria general, ya se cree todo un personaje importante! —dijo con desdén la mujer que se había disculpado antes.
—Sí, ¡apenas lleva aquí un tiempo y ya quiere tener más experiencia que nosotras! Si no fuera porque Miguel le dio un ascenso a la fuerza, cómo podría obtener este puesto? —añadió otra muje