Entonces, Pedro no le regaló los pendientes a Anna, sino que compró dos juegos y le regaló uno a cada una.
Esto hizo que Bella se sintiera aún más frustrada.
—Señorita García, esos pendientes son bastante bonitos. —dijo Bella con un significado profundo.
—¿En serio? —Anna tocó los pendientes y sonrió con una mezcla de disimulo—. Me los regalaron, no me lo esperaba. Resulta que él recordó que mi flor favorita es la orquídea.
—Esa flor es pura y elegante, va muy bien contigo, señorita García.
Come