Este motivo convenció a Patricia.
—Así que esa es la razón —dijo ella con un poco de orgullo en su expresión—. Aunque Sara no sea muy buena en sus estudios, tiene un talento especial para el diseño y está dispuesta a invertir tiempo y esfuerzo en ello.
—Estoy de acuerdo. —intervino Bella oportunamente.
—Tía, a Sara le encanta el diseño. La escuela de diseño en París es muy famosa. ¿No has considerado enviarla allí para que estudie unos años?
Al escuchar las palabras de Bella, Sara, que estaba en