El hombre tenía un rostro apuesto y un bello rostro despiadado, e iba vestido con un traje blanco informal. Ese tipo de atuendo, que, vestido por una normal, resultaba un desastre, pero que en él infundía una especie de nobleza natural y de relajación.
Parecía un ángel caído.
A Bella le pareció levemente conocido, pero no pudo recordar de quién se trataba.
—Señorito Sánchez. —El conductor llamó nerviosamente al hombre.
Sin embargo, el tal Señorito Sánchez, ignoró a su chofer y le lanzó una mira