Carlos también pensó en algo, sin molestarse en decir más, extendió la mano para intentar abrazarla, pero Pedro empujó a Carlos a un lado y gritó: —¡Aléjate!
Miguel, que había sido llamado, ayudó a levantar a Anna, mientras que Pedro recogió a Bella del suelo y se preparó para salir.
Bella, preocupada de que Pedro fuera con ella al hospital y se enterara de su embarazo, luchó a pesar del dolor y dijo: —No es necesario que vengas, déjame ir. Carlos, tú acompáñame al hospital...
—¡Bella!
Pedro, qu