Tan pronto como entró, Pedro se dio cuenta de que faltaban muchas de las pertenencias de Bella.
La mitad de las cosas del tocador habían desaparecido, al igual que el pasador que ella solía usar. Incluso los extraños espejos que tenía por toda la habitación se habían esfumado.
En el vestidor, el espacio que antes ocupaban los brillantes vestidos y faldas ahora lucía más bien desolado. También faltaban varios de los estantes donde guardaba los zapatos y bolsos.
Esa sensación de vacío lo volvió a