60. La esposa de Ian
—Ian…—la sorpresa no se puede desligar de mi voz.
Él me sonríe.
—He venido a acompañar a mi esposa en un suceso tan traumático como la muerte de mi suegro—declara.
Lo miro de mala manera empujándolo lejos.
Él me toma a la fuerza.
—No hagas escenas pequeña zorra—declara con todo amenazador.
—¿O si no qué?—lo enfrento de mala manera.
Él suelta una carcajada fingida para luego mirarme con seriedad.
—Sino te aseguro que puedes ir preparando el ataúd para tu madre, por cierto, cuanto te costará la d