Deirdre subió las escaleras sujetándose de la barandilla y abrió la puerta para entrar en la habitación de Brendan. Un momento después, un par de manos enormes la agarraron por la cintura y la hicieron girar antes de empujarla e inmovilizarla contra la suave cama.
Fue atacada por el feroz beso del hombre mientras este se despojaba de su ropa.
Deirdre estaba desconcertada y luchó con todas sus fuerzas. "¡No me toques! ¡No me toques, Brendan!".
"¿Que no te toque?". Brendan le agarró la mandíbu