"¡Deirdre! Deirdre!".
Las pupilas de Brendan se contrajeron de miedo. Tiró el paraguas para recoger a la mujer y la llevó de vuelta a la habitación sin preocuparse por el barro de su cuerpo.
Por otro lado, la respiración de Deirdre se debilitaba a cada segundo que pasaba. Todo su cuerpo estaba helado y el único calor corporal que le quedaba era el de su cara. Su fiebre era muy alta.
"¡No dejaré que te pase nada malo!".
Él apretó los dientes. Steven se habría asombrado seguramente si hubier