“M*erda, ¿no quieres esto?”, gruñó Brendan. Sus manos se habían convertido en puños y sus ojos estaban clavados en Deirdre.
Esta mujer se había raspado las rodillas por Sterling. Desnudado por Sterling. No tenía ni el m*ldito concepto de vergüenza si eso significaba que él dejaría en paz a ese b*stardo. Y, sin embargo, en el momento en que él quería que ella lo complaciera sexualmente, ¡ella se resiste!
¡Se resistía ante la idea de complacerlo, Brendan Brighthall! ¡Ella se resistía como si s