Sería imposible que no se sintiera enfadado por su gélida respuesta.
Deirdre se sentó en el sofá aturdida e intentó poner a prueba su estado de ánimo sirviéndole agua caliente.
"Caliéntate las manos primero. Debe de hacer mucho frío afuera".
Brendan miró fijamente a Deirdre y sintió que su enfado disminuía sustancialmente tras ver su nariz y sus manos enrojecidas por el frío.
Recibió la taza y dijo: "¿Sabes por qué estoy enfadado?".
Deirdre sacudió la cabeza.
"Podrías haberme informado