"¡No te muevas!".
Reprimió su ira y esperó a que el dedo de Deirdre dejara de sangrar por fin antes de ir a buscar el botiquín que había dejado el doctor Ginger a toda prisa.
La temperatura de los labios del hombre aún se sentía en el dedo de Deirdre. Se suponía que debía sentir el dolor punzante del corte, pero el dedo le ardía sin motivo aparente.
Recordaba claramente que Brendan era un maniático de la limpieza, pero a él no le importaba hacer eso por ella.
'¿Se ha vuelto loco...?'.
"Da