Antes de cerrar los ojos, Deirdre rodeó el brazo de Maeve con los suyos y le dijo: "Me siento afortunada de que sigas viva, madre. No te entristezcas por la muerte de papá. A partir de ahora te protegeré y viviré bien por ti".
Se durmió somnolienta mientras los ojos de Maeve se abrían de par en par. Estaba tan profundamente conmovida por el comentario de Deirdre que no sabía qué decir. ¿Qué diría la verdadera Ofelia en ese preciso momento? No se le ocurría ninguna respuesta.
El teléfono de su