Brendan la estaba obligando a tomar una decisión. Podía salvar lo que le quedara de dignidad, pero Sterling tendría que perder la suya por ella. Tendría que condenarlo para poder salvarse.
El sádico de Brendan no tenía límites. ¿Cómo podía ser tan despiadado?
Deirdre sollozó. Sintió que se desmayaba, pero su corazón estaba irónicamente mucho más tranquilo que antes. "Está bien", dijo, con los ojos tan vacíos como su tono. "Lo haré".
La sala vitoreó, pues era lo que todos querían. En medio de