Valentina se fue como hacía todo: con intención.
Recogió su bolso, se enderezó el abrigo y se inclinó para presionar sus labios contra la frente de Diego con la misma ternura cuidadosa que había mostrado antes, esa clase de ternura que solo se permitía cuando creía que nadie importante estaba mirando. Luego se enderezó y miró a Bianca con una expresión que había recorrido una distancia considerable desde donde había comenzado esa mañana.
-La redacción de la sección cuatro -dijo-. Fue la decisió