Bianca entró en la oficina y de inmediato sintió el cambio en el aire.
No era sutil.
Nunca lo era.
Los susurros se deslizaron por los pasillos como hilos invisibles apretándose alrededor de su nombre. Las conversaciones se detenían cuando ella pasaba. Las miradas la seguían con una mezcla de curiosidad, juicio y emoción mal disimulada.
No necesitaba escuchar claramente para entender.
Pero aun así captaba fragmentos.
-¿Cómo pudo degradarla después de todo?-
-Creí que era su favorita…-
-Quizás fi