Bianca había comenzado a darse cuenta de algo inquietante sobre sí misma.
El descanso nunca llegaba limpio.
Incluso cuando dejaba de moverse, incluso cuando el mundo a su alrededor se ralentizaba, sus pensamientos seguían insistiendo en el pago. Como si cada amabilidad que recibía tuviera una factura oculta adjunta. Como si ser cuidada viniera con una responsabilidad que aún no había cumplido del todo.
Y Diego… de algún modo, se había convertido en el centro de ese sentimiento.
No presión. No m