Bianca se quedó en la entrada por un segundo más de lo necesario.
Su respiración seguía inestable.
Su corazón todavía golpeaba con fuerza contra su pecho, como si no hubiera terminado de entender lo que acababa de escuchar.
La voz de Diego seguía resonando en su mente.
Contrato.
Imagen.
Responsabilidad.
Nada de eso tenía que ver con ella.
Y aun así… lo había sentido demasiado cerca de su piel.
Demasiado personal para ser solo negocio.
Ella apretó los dedos contra el borde de su ropa, intentando