Mundo de ficçãoIniciar sessão—Dios, deja de decir esas cosas. Son mentira. —Espetó cobarde, avergonzada. Incapaz de escuchar todo eso por la corriente eléctrica que recorría su espalda. Elion no pudo evitar sonreír cuando ella se fue de su lado, refunfuñando.
Se abstuvo de decir más bromas, pero se acercó por detrás y le atrapó en un abrazo. —Nada de lo que digo es mentira, Louise. Es la pura verdad, y… eres demasiado hermosa como para ser real.
El estómago se le revolvía, y quería sacudirse de un lado a







