Mundo ficciónIniciar sesiónEl tono que empleaba, era el más dulzón, pero al mismo tiempo venenoso, que jamás había usado. Era confuso, atrapante y hostigador. En su rostro, se avistaba una indiferencia glacial con la que quería transmitirle cierto mensaje. “Déjame en paz”.
Alan se vio envuelto en una serie de confusiones, pero asintió extrañamente. —Necesito hablar con usted, urgente. ¿Se puede? —Louise pareció pens&aac







