Mundo ficciónIniciar sesiónCalor abrasador se cernía en la habitación.
Acusaciones salían sin parar, pero ninguna daba en el clavo con tanta exactitud como querían. Tan solo decir el nombre del príncipe heredero significaba sufrir la cólera de Alina, arraigada a la idea de que Oliver no era culpable de lo que le habían hecho a Elion.
Mientras él veía hacia donde se debería encontrar su ventana, tapada por las cortinas. Incomodidad le rodeaba, porque ambos dejaron de centrarse en el problema principal.







