La abuela de Philip y Faye salieron de la pequeña casa de la vidente en silencio. El aire afuera era fresco y el viento llevaba un leve olor a velas encendidas.
Apenas bajaron del porche la abuela de Philip habló con fuerza. Esta mujer está loca. Está completamente loca. No debí traerte a este lugar.
Faye la miró con calma. No te culpes. Yo fui quien te pidió que me contaras todo lo que sabías sobre mi abuelo.
La abuela de Philip se detuvo y la miró de frente. Estás bien preguntó con un tono má