ELORA
—Puedes hacerlo mejor, vamos, golpéame —dijo Damon mientras yo intentaba darle un puñetazo. Me esforzaba por acertarle un golpe, pero él seguía esquivando mis ataques como si no fueran nada.
Parecía capaz de predecir cada uno de mis movimientos y contrarrestaba mis ataques sin siquiera sudar. Me sentía molesta porque sabía que estaba poniendo mucho empeño, pero él literalmente neutralizaba cada movimiento que hacía.
Era frustrante y agotador al mismo tiempo. Estaba decidida a acertarle un