ZORA
“No puedo creer esto, Zora. Estoy tan avergonzado de mí mismo que ni siquiera puedo enfrentarme a mis compañeros mineros de carbón”, espetó Lucien después de que recobramos la conciencia y reanudamos el trabajo al día siguiente.
Me senté sobre una piedra, con diferentes pensamientos corriendo por mi mente. Pensamientos de escapar y también pensamientos de darle a Elora una lección adecuada.
Cada vez que cierro los ojos, me persiguen los recuerdos de verme desnuda, azotada y humillada frent