Lara hizo oídos sordos a los miles de comentarios en voz baja de la multitud que se había detenido a saber qué ocurría. Rápidamente fueron acallados cuando se percataron de con quién iba acompañada y cuando sintió una fuerte presión en su espalda y se percató que su marido comenzaba a expandir sus densas feromonas. Lara lo miró por encima del hombro y le sonrió haciendo que este se tranquilizaba. Ella resolvería todo a su manera.
Por el momento, le puso uno de los panecillos a Mathew en la boca