Mathew guardaba las últimas cosas que necesitaba para irse de viaje por una semana. Su padre le había encomendado una misión de reconocimiento y debía partir a la mañana siguiente. Pero no se esperó que su puerta fuera abierta y que un Byron entrara todo mojado y con un rostro de pánico. Este corrió hacia él y cayó de rodillas a punto de romper en llanto.
Mathew dejó lo que tenía en mano y temió lo peor preparándose para llamar al doctor pensando que a Dyna le había ocurrido algo cuando Byron l