Valeria caminó de puntillas y abrazó el cuello de Sebastián. Ella lo besó en la cara y dijo con coquetería.
—Eres el mejor.
El rostro de Sebastián se sonrojó instantáneamente. Él entrego suavemente la respuesta.
Los dos regresaron a la casa. Y los gemelos estaban con la nana en algún lugar de la casa. El enorme salón estaba vacío.
Valeria estaba a punto de hablar con Sebastián cuando giró la cabeza y chocó contra su pecho.
Haciendo caer a ambos de manera un poco inusual.
Su mano golpeó el