La Sra. Alma escuchó la historia general y se puso furiosa. Ella le dijo a Ángela:
—También quiero una explicación sobre este asunto. Estos hombres están chismeando a nuestras espaldas. Ahora que tu tío ha sufrido tanto por este asunto, no puedo quedarme sentada y no hacer nada.
Ángela les robó una mirada por el rabillo del ojo. Al ver que todos estaban muy enojados, pensó que había logrado su objetivo.
Todavía fruncía el ceño y sostenía la mano de la Sra. Alma con fuerza, tratando de persuadir