George miró el Maybach que Valeria había conducido lejos, y solo pudo pisar el suelo sin poder hacer nada.
Ángela, que había estado parado detrás del gran árbol, no esperaba que Valeria se escapara tan fácilmente esta vez.
Detrás del gran árbol, se mordió el labio inferior con fuerza y un chorro de sangre roja brillante fluyó por la comisura de su boca. El hedor de la sangre llenó sus fosas nasales...
En el auto...
Valeria recordó el momento en que vio a Ángela en el espejo lateral, de pie detr