Amelia
Rhea no perdió ni un segundo después de entrar en el comedor.
—Pronto te va a echar de esta casa y finalmente terminará con esta farsa que llamas matrimonio —siseó, con los ojos llenos de rencor.
Acababa de bajar a desayunar antes de mi reunión con Maxwell y la junta directiva de mi empresa. Ya estaba cansada y lo último que quería era empezar el día con su amargura.
—Te crees especial —continuó, acercándose más—. Pero todo lo que tienes en esta vida me pertenece a mí. Un día lo recupera