Amelia
Me quedé bajo la ducha, dejando que el agua tibia me bañara. Canté a todo pulmón, completamente absorta en el momento, balanceándome y bailando como si nadie me viera. La noche anterior no dejaba de dar vueltas en mi mente; había sido la mejor noche de mi vida. No solo me vengué de mi amiga, sino que también tuve el sexo más increíble que jamás había experimentado. Cada caricia, cada beso, cada movimiento, aún permanecía en mi cuerpo, haciéndome estremecer.
No podía dejar de pensar en él