—¡Dame eso, Clarisse! —me ordena poniéndose de pie, me alejo de su lado y cuando los abro las lágrimas brotan de mis ojos.
—Así que por esto termino conmigo, para anunciar su compromiso con esa ramera. —Papá me toma entre sus brazos y me da un beso en la cabeza.
—Por eso no me gustaba ese hombre, pero cada que te decía algo de él te molestabas y bueno, hoy el investigador me envió esto, ¿quieres que lo obligué a regresar contigo? —inquiere no muy seguro de sus palabras.
—No, es mejor así.
Si so