—¿Cómo te llamas? Y no me digas que no nos volveremos a ver, porque justamente ayer me dijiste eso y hoy para suerte mía te volví a encontrar.
—Me llamo Catalina. —Suspiro ante sus palabras, debido a que tiene razón tal, parece que estamos destinados a encontrarnos.
—Tal vez no desees saber mi nombre, pero te lo diré de todas formas, me llamo Lisandro, preciosa y espero que esta no sea la última vez que nos vemos. —Me da un beso rápido y después salimos del cubículo, abro la puerta y me asomo e