—¡Karim!
Mi grito llama la atención de los presentes, me agacho para evitar que Karim se pegue en la cabeza y justo entonces convulsiona. Alguien grita, probablemente yo, mi madre dice algo, pero no escucho un carajo. Una vez vi a un chico convulsionar después de que le dio una sobredosis de cocaína; el pobre diablo se había metido muchas líneas y apenas eran las once de la noche, yo estaba como tonta recargada en un sofá, pues justo me había metido no recuerdo qué porquería y todo me parecía a