Vuk Marković (POV)
El teléfono yacía en el callejón como un cadáver.
La pantalla estaba hecha una telaraña, el cristal destrozado hacia afuera como si lo hubieran estrellado contra el concreto con fuerza deliberada. Una esquina estaba doblada. La carcasa raspada y desgastada.
No se había caído.
Lo habían aplastado.
Y parecía que además le habían dado un pisotón para rematar.
Me quedé mirándolo medio segundo de más antes de agacharme, mis dedos cerrándose alrededor de él con un cuidado que casi