Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe desperté con la cara metida en el césped, las briznas de hierba me habían dejado marcas por todo el lado derecho sobre el que estaba apoyada. Solo di gracias por no haberme quedado dormida sobre un hormiguero.
Fui a dentro de la casa y encontré a Max abrazando a la fregona en la cocina.
—Buenos días, princesa.— él se despertó y soltó la fregona con risas.
—Joder, creía que eras tú.— fruncí el ceño, no me sentía muy alagada cuando me confundían con un







