Mundo ficciónIniciar sesión—Ni viaje astral ni nada.— murmuré decepcionada. Quemar las hojas no había servido.
Entonces me giré hacia aquel enorme perro amarillo, parecía muy suave. Así que, lo comencé a acariciar comprobando que sí era muy suave.
Pero el animal no reaccionaba, no pensaba quedarme allí si iba a ignorarme.
No tenía el equilibrio necesario para ponerme de pie, ni siquiera ganas de intentarlo. Tuve que ir a rastras por el suelo hasta la puerta de la casa.
En cuanto abrí







