Mundo ficciónIniciar sesiónAyax me abrochó el colgante desde atrás y besó mi nuca. Habían pasado dos horas, pero aún me costaba hasta respirar.
—¿Qué lo hace tan especial?— pregunté viéndolo en mi cuello.
—Podrás saber quién es un licántropo.— me dió la mano y el símbolo de la luna comenzó a iluminarse.
—Tendría que estar muy cerca para darme cuenta.— Ayax se encogió de hombros, supongo que los collares mágicos detectores de hombres lobo, no son perfectos.—¿Te apetece.







