Mundo ficciónIniciar sesión—...Y por eso ahora tengo un problema enorme.— mi abuela estaba sedada así que aproveché para contarle todo el asunto.
Aunque solo me encontrase con sus ojos cerrados y una respiración tranquila como respuesta, era reconfortante estar contándole mis problemas sentada a los pies de su cama.— Quizá estés preocupada por tu hija, está a salvo.— llevaba bastante tiempo metida en aquella habitación sin contacto alguno (yo les pedí a los chicos que no hablasen con ella), estaba a salvo, pero d







