Mundo ficciónIniciar sesiónMe giré un poco más hacia la ventanilla del bus, porque el hombre que se había sentado a mí lado no paraba de intentar observar mi conversación con Ayax.
—Veo que no te acuerdas de mí.— de pronto se dirigió a mí, haciendo que diese un bote del susto.
—Perdone, ¿qué?— me quité los cascos para oírle mejor.
—Soy un viejo amigo de tu madre.— fruncí el ceño, mi madre no tenía amigos en este pueblo, no después de haberme abandonado de mala manera.—







