Louisa
Desde que Kane me dijo que quería marcarme, algo en él había cambiado. Se había vuelto más atento, más suave, a su manera callada.
Empezó a comprobar cómo estaba con regularidad, trayéndome ropa que realmente me quedaba bien, prendas que se ajustaban a mis nuevas curvas. Incluso organizó que un médico me monitoreara el embarazo, asegurándose de que yo estuviera sana y de que el bebé creciera bien.
Pero lo que más significaba para mí fue su promesa de llevarme a ver a la Suma Sacerdotisa,