Cap. 29
DAVID
Llegamos a su casa, apenas podia contener mi deseo por ella, al cerrar la puerta la acorralé contra la pared, queria que sintiera lo que provocaba en mí, recorri su cuello con mis labios, dejando besos ardientes en el camino.
- Habia imaginado esto de muchas maneras- murmuré.
- Ya no tienes que imaginarlo- me besó profundamente, el sabor de su boca, era delicioso, no quería parar de besarla.
- Sé mía Grace, - dije a su oído.
- Siempre he sido tuya David- exclamó cerca de mis la