CHRISTIAN
«Otra vez con la babada», susurra ella. «Te encanta este coño y lo sabes».
«Cállate», murmuro a modo de defensa patética.
No se equivoca. Me encanta. Es una locura. Pero me encanta.
Me mira con el pelo revuelto y desparramado por los cojines. «Quítame el cinturón, Papi. Tu niña quiere ver la polla de Papi».
Oírla decir eso me golpea de otra manera.
Las ganas de parar están ahí, enterradas bajo capas de culpa y lógica, pero el impulso de rendirme a esta tentación rosa y blanda es much