—¿Liberarte? ¿Crees que podrás regresar? —Patricio lo miró desde lo alto, su figura erguida emanaba una opresión que hizo que el arrogante Alberto se sintiera inquieto y luego emocionado.
—¿Qué planean hacer? No sirve de nada que me atrapen, ¡no sé nada! —su actitud defensiva era fuerte, se escondía por completo en su caparazón espinoso.
Patricio lo miró con desdén: —¿Crees que vales mucho? ¡Eres solo un mengano allí! El jefe de allí puede quitarte la vida en cualquier momento. Sería mejor que r