—Con tal de que no sea como Felicia, ¡todo estará bien! —dije con una risa preocupada—. ¡No tienes idea! Ha estado esperándome bajo mi edificio todos estos días, ni siquiera sé qué quiere hacer.
—Esta Felicia realmente es alguien de quien preferirías mantenerte alejado. ¡Mejor evítala! Que te haya puesto en su mira, seguro no trae nada bueno —dijo Zuriel antes de levantarse—. María, me despido. ¡Llámame cuando regreses! Esta vez organizo yo. No te preocupes, ¡serán personas con asuntos serios!
—