Tomé el teléfono y ella me dijo: —Necesito hablar contigo, sal un momento, ¡nos vemos!
—¿Por qué no lo dijiste cuando estabas en casa?— la pregunté.
—Esto es entre nosotros, no es conveniente que lo escuchen en casa. ¡Nos vemos en el bar Feliz Velada!—Antes de que pudiera responder, ella colgó directamente.
Sosteniendo el teléfono, reflexioné, sin entender cuál era su propósito al citarme.
Con esta idea en mente, me levanté de la cama, miré la hora y vi que era casi mediodía. El bar aún no estab